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Zamer

+ Biografía

Zamer es el nombre elegido por Marco Antonio Zavala Mercado (1992) que lo identifica como productor visual con una trayectoria considerable a pesar de su juventud. Por supuesto cuentan no sólo sus estudios artísticos y en filosofía y las menciones honoríficas a su trabajo gráfico, cuenta también su desempeño profesional concretado en logros como ser responsable del taller de esténcil del Taller La imagen del Rinoceronte en el centro de Tlalpan en donde es un miembro destacado y ser cofundador del colectivo “María Pistolas” (2013) conformado por jóvenes de distintas profesiones preocupados y deseosos de concretar un aporte significativo a través de sus talleres comunitarios y de sus intervenciones murales urbanas. Esto no es asunto menor porque implica una asunción del trabajo artístico y cultural tanto en su producción como en su servicio y en los espacios elegidos para llevarlo a cabo.

Resulta importante esta muestra individual que nos da la oportunidad de apreciar su obra producto de su disciplina y tenacidad. Zamer no encuentra contradicción entre su producción individual y el trabajo colectivo, al contrario, saca todo el provecho del cobijo fraterno que brindan los espacios colectivos en los que se desempeña, enriqueciéndose mutuamente.

La fundamentación conceptual que Zamer hace de este conjunto de obras dice mucho. No se trata sólo de agrupar lo producido en un lapso de tiempo bajo un título sugerente sino que constituye una postura política derivada del conocimiento y proximidad que el joven artista establece con su realidad y contexto social. Cada pieza es un pronunciamiento o una construcción estético-política de algún suceso o situación visto y aprehendido a través de su particular lectura, de su particular mirada.

Escenas y rostros enmarcados en fondos ricos de texturas diversas, con inserción de elementos que construyen planos visuales: manchas, trazos, caligrafías que denotan su excelente dominio técnico para producir calidades gráficas de gran riqueza generalmente en blanco y negro, lo cual implica desafíos mayores. Zamer ocupa el espacio gráfico a intervenir, filtra por ahí un 43 a manera de alerta permanente o hace emerger el rostro de Ricardo Flores Magón rebasando el retrato tradicional. Lo mismo podría decirse del expresivo policía comunitario con expresión seria y vigilante. Una de estas imágenes fue apropiada por un grupo de académicos que la llevaron a una manta y a sus pancartas de identificación en las marchas por Ayotzinapa, me refiero a la del joven en posición de detención policiaca con un lazo enredado en la cara. Artista generoso que echa a volar sus signos para transformarlos en símbolos para la movilización social. Grabado en linóleo, esténcil, serigrafía, litografía, pintura, intervenciones plásticas, constituyen los medios elegidos por Zamer para expresarse y construir sus imágenes. Aporta con ello a la gráfica urgente, indispensable para la movilización de subjetividades y bella acompañante de las luchas sociales. Celebro la oportunidad de poder apreciar el conjunto de la obra de Zamer que marcha con paso fuerte en la construcción de su propia poética sin extraviarse en las mieles engañosas de la artisticidad individualista y estéril sino recuperando y asumiendo una tradición gráfica socialmente responsable, lo cual, como lo prueba Sexto sol, no impide apreciarlo y reconocerlo como un productor gráfico consistente cuyo proceso de maduración, dada su juventud, nos depara grandes satisfacciones y alegrías.